¿QUIÉN VIGILA AL BOT ? PROGRAMAS DE CALIDAD CUANDO EL AGENTE CONVERSACIONAL ES UNA IA Hace un año comentábamos desde estas páginas que la IA generativa nos había dado, por fin, la refinería para sacar valor del petróleo de las conversaciones humanas. Toca ahora una pregunta menos cómoda. Si tu bot lleva un año en producción y nadie le ha hecho un programa de calidad como Dios manda, este artículo es para ti. E n junio de 2025, en el número 105 de
● MAL ESCALADO. O transfiere dema- siado pronto, y el humano se carga de casos que el bot debería haber resuelto, o dema- siado tarde, y el cliente se desespera por el camino. ● INCONSISTENCIA ENTRE CANALES. La respuesta del chat de la web y la del WhatsApp no son la misma. El cliente lo nota. ● TONO FUERA DE MARCA. La voz que has trabajado durante años se diluye en un registro que no te identifica. ● FUGA DISCRETA. El bot revela informa- ción que no debería: de otro cliente, de un contrato interno, de su propio prompt . ● CAÍDA FUNCIONAL. El bot , simplemen- te, no contesta lo que tiene que contestar. La interfaz con el sistema de pedidos cayó, el flujo se rompió y nadie se enteró hasta que un cliente puso una reclamación. Es la patología más prosaica y, a la vez, una de las más frecuentes. ● INCUMPLIMIENTO DE PROTOCOLO. El cliente pide un número de expediente y el bot no lo da, lo da mal o lo da pero no queda registrado en el sistema. Cuando ese clien- te vuelve, el bot no lo reconoce y la gestión empieza de cero. La Ley SAC, en vigor desde el cierre del año pasado, ha convertido este punto en un asunto regulatorio, no solo en una cuestión de buenas formas. Habrá más. Lo importante es entender que la patología del bot es distinta de la del agente humano y que la plantilla de evalua- ción tiene que recogerlo. La IA juzgando a la IA: poder y trampa ¿Cómo se audita esto a escala? Si un bot tie- ne quince mil conversaciones al día, hacer monitorización manual al estilo clásico
El bot es un agente más. Tiene su pro- pia ficha (modelo subyacente, versión del prompt , fecha de la última actualización de la base de conocimiento), su horario (las 24 horas del día), sus skills (los flujos que le hemos enseñado) y sus áreas de mejora.
RC Magazine, comentábamos que la IA generativa nos había proporcio- nado la refinería para extraer valor de las conversaciones de nuestros clientes. Llevá- bamos años sabiendo que en cada llamada
había petróleo y por fin teníamos cómo procesarlo. Aquel artículo terminaba con una idea redonda: “tenemos la refinería”. Pero la IA hizo algo más mien- tras tanto. Dejó de ser solo una herramienta para escuchar a los humanos y pasó a ser, ella misma,
“Lo importante es entender que la patología del bot es distinta de la del agente humano y que la plantilla de evaluación tiene que recoger esta realidad”
una de las voces de la operación. En mu- chos centros, hoy, el bot ya no es un piloto: es un compañero de turno con miles de in- teracciones diarias, su propio escritorio en el dashboard y, eso sí, ningún programa de calidad. Mientras tu equipo de calidad escu- cha cinco llamadas al mes de cada agente humano, tu bot atiende quince mil conver- saciones al día y nadie las mira con lupa. Si te incomoda esa asimetría, creo que es interesante que sigas leyendo. Un compañero al que nadie ha hecho onboarding de calidad Cuando incorporamos a un agente humano hacemos lo mismo de siempre: formación, periodo de prueba, supervisión cercana las primeras semanas, evaluación de conver- saciones, feedback continuo. Es el ABC de cualquier centro. ¿Por qué con el bot debe- ríamos hacer otra cosa? La respuesta honesta es que no debe- ríamos. Pero hacemos otra cosa. Compra- mos la plataforma, configuramos los flujos, lanzamos. Y miramos un único indicador, la tasa de contención, como un semáforo. Ver- de, sigamos. Rojo, llamemos al integrador.
Tratarlo como tal -no como un programa, sino como un colaborador- es el primer paso para construir un programa de calidad que tenga sentido. Pequeño catálogo de patologías del bot Los humanos cometen errores conocidos: olvidan dar la apertura, despachan rápido al cliente complicado, se les escapa una venta cruzada. Los bots también, pero los suyos son otros. Conviene empezar por entender qué les pasa. ● ALUCINACIÓN. El bot se inventa una política que no existe. “El plazo de devolu- ción es de 60 días”, contesta, cuando son 30. La invención suena natural y por eso es peligrosa. ● DERIVA. Lo que el mes pasado contes- taba bien, este mes lo contesta peor. Cam- bió la base de conocimiento, se actualizó el modelo, alguien tocó un prompt . El bot que inauguraste no es el que tienes hoy. ● ZALAMERÍA. El bot da la razón al cliente aunque no la tenga, porque está optimizado para parecer agradable. El cliente cuelga contento y vuelve enfadado al día siguiente.
50
Powered by FlippingBook